Ciudadanía para el S. XXI

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Como se sabe hay muchas instituciones que contribuyen a la comprensión e interacción de estos fenómenos. Todas las formas de trasmitir información son iguales e importantes. Todos los seres humanos tienen derecho a compartir información. Fidelidad de la información. Cuidar la integridad de los ciudadanos. En conclusión, este programa necesita de competencias sociales y personales, a través de las cuales se reconozca el empoderamiento del ciudadano y su responsabilidad en el mundo de hoy, para el cumplimiento de su misión como ente generador de sociedades de la información y el conocimiento.

Con la evolución de la web 2.

En fin, la tendencia del prosumidor nos conlleva a que: a. Agregue valor a los productos. Requiera de tiempo, creatividad y compromiso. Los consumidores formen parte del proceso de producción, pues tienen participación e influyen en como desean sus productos. El intercambio de información sea un factor fundamental, para que el mismo consumidor sea también el productor.

Se pueda decir que es un sistema de compra inteligente. La influencia del prosumidor sea amplia en las esferas sociales, económicas, políticas y religiosas. Facilite la toma de decisiones futuras para el desarrollo de nuevas tecnologías. Dado que la web en cualquiera de sus expresiones actuales, constituye una extensión del espacio y el tiempo donde y cuando los ciudadanos pueden manifestarse. La amistad se basa en la reciprocidad y en la lealtad con respecto a valores compartidos, y en la empata para comprender y sentir lo que le sucede al otro. La ciudadana como vecindad tiene un papel perturbador ya que como advierte Hannah ARENDT ya no hay extranjeros, porque no hay un espacio exterior del que procedan, sino que todos nacemos, vivimos y nos movemos como vecinos.

Cada una de sus calles estn llenas de historias, que pueden y deben ser cuidadas. Nadie viene a un vaco, sino a un espacio lleno de smbolos, de aires, de memorias. La participacin activa requiere de hbitos del corazn. Nacen de este modo formas no territoriales de pertenencia y de lealtad.

Qu significa una comunidad de semejantes, que est en el origen de la ciudad? Uno de los interlocutores en el Banquete platnico, Aristfanes, caracteriza a las criaturas humanas como unos extraos seres, de extraordinaria fuerza y perfeccin. Los seres humanos ramos en un principio, doble de lo que somos; seres esfricos, de forma redonda, de extraordinario vigor, con cuatro brazos, cuatro piernas, dos rganos sexuales, dos rostros en una nica cabeza.

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Estaban llenos no slo de fuerza, sino de arrogancia y talento. Ante tanta arrogancia y talento, Zeus no saba que hacer para aminorar su soberbia y pens, entonces, que lo mejor sera partirlos de arriba abajo, duplicndolos, y de paso debilitndolos. Se convirtieron as en seres partidos, incompletos, aorando siempre la mitad desgajada para compensar, en el posible reencuentro, el sentido de la existencia.

Cada ser no es ya sino deseo de unin con las mitades perdidas. Somos infelices como resultado del corte, de uno que ramos nos han hecho dos.. De ah que cada uno busque siempre su propia mitad. Desde tan remota poca De ah que andemos siempre buscando nuestro propio smbolo.

Deseo de semejanza Ese deseo est en el origen de la construccin de la ciudad, como encuentro con los semejantes. La ciudad intentan completar la insuficiencia de un ser partido mediante el encuentro entre iguales, en la comunicacin con aquel que es equivalente a nosotros. Desde entonces los barrios aceptan a los iguales, las urbanizaciones se defienden frente a los desiguales, los pueblos levantan fronteras frente los extraos. El hombre es un ser partido y anhelante de una mitad perdida que ha de inventar, y de alguna manera, conquistar. Buscamos al otro semejante. Toda la naturaleza sufre esa precariedad que, paradjicamente, la hace vivir.

Esa fractura va a hacer surgir, el deseo que busca la perdida unin. Elogio de la infelicidad, Cuatro ediciones, Madrid , pp. Este principio fue decisivo para la construccin de la ciudad en Occidente. Las consecuencias de esta conviccin son el narcisismo del hombre moderno que ve siempre y en todas partes reflejada la propia imagen, ya se trate de los otros seres humanos, de la naturaleza o de lo divino 8 ; y la sociedad cerrada, que slo acepta a los iguales y excluye a los otros que no son considerados como ellos, es lo ms parecido a un club de elites, a una sociedad de cowboy, o a una colonia de jubilados.

Todorov en su estudio sobre La Conquista de Amrica. El problema del otro9 saca las ltimas consecuencias en orden a la convivencia. En realidad Amrica no ha sido nunca descubierta por los europeos en su singularidad y diversidad. Los conquistadores slo vieron y descubrieron lo que buscaban, es decir oro y plata. Nunca han reconocido la riqueza de los indios, que han estado desconocidos hasta nuestros das o en el mejor de los casos hemos querido someterlos, explotarlos, colonizarlos y evangelizados. Los otros eran objetos de dominio, e incluso los evangelizadores los convertan para que se asimilaran a ellos.

No lograron captar la especificidad y diversidad de los indios. Ellos queran conocer y comprender no al diferente sino al igual por lo cual se encontraban legitimados para destruir las culturas extraas y asimilarlos a los otros. El trgico eplogo de este proceso ha sido la cultura unitaria colonial, la religin unitaria imperial y la lengua unitaria que lo nivela todo.

Cuando los ricos se interesan solo por los ricos, y los pobres por los pobres, los blancos por los blancos y los negros por los negros, los sanos por los sanos, los discapacitados por los discapacitados Que hacer ante este narcisismo que consagra la sociedad cerrada?


  • Descripción!
  • Malas Compañías (Nuevos Relatos//New Tales nº 6).
  • Botagorda: Siete caras del destino en La Habana de los 90.

La ciudad ya no es slo el lugar donde se encuentran los idnticos, como en un club de tenis, sino el lugar donde la ciudad sobrepasa sus muros y sus fronteras. La existencia de disporas culturales expresa el final de una sociedad uniforme y homognea, que tendr que consensuar necesariamente determinados valores comunes.

Ponerse de acuerdo mediante el dilogo pblico o la conversacin cvica es el estilo de la ciudadana intercultural. Vivir juntos y hablar juntos: el dilogo cvico, conversacin o debate con argumentos en una participacin plural, de Se intercambia lo que es igual: el bien con el bien, el mal con el mal. Frankfurt 8. Este acuerdo entre ciudadanos o consenso cvico no se puede fundar en torno a un credo religioso sino en torno a los mnimos de justicia.

Los mnimos de justicia La ciudad es el lugar donde debemos garantizar los mnimos fe justicia, que deben ser garantizados por los poderes pblicos. Ser ciudadanos significa acceder a unos bienes que nos pertenecen y pueden ser exigidos en razn de la pertenencia a un pas. Adquirir la ciudadana comporta el beneficio de reconocer los derechos civiles, los derechos polticos y derechos sociales. Los bienes de justicia son componentes esenciales de la ciudadana , que pueden ser exigidos y garantizados por ley para vivir humanamente; el contenido de la ciudadana marca, en palabras de Antonio ELIZALDE la lnea de dignidad.

Ser ciudadano es participar en un conjunto de protecciones y beneficios garantizados por los poderes pblicos, que marca la altura de una sociedad justa y equitativa. Para vivir humanamente con los otros necesitamos de los bienes de justicia ms all de los cuales no hay vida humana, ni tan siquiera resulta viable. Alimentos, vivienda, vestido, trabajo, libertad civil y poltica Los ciudadanos demandan proteccin cuando son viejos, salud cuando estn enfermos, defensa cuando son agredidos.

SBLMUN 2019 - Siglo XXI: Ciudadanía Global o Nacionalismos

Estos bienes constituyen derechos que legitiman la existencia del estado democrtico. Es un derecho, en consecuencia, que se requiere para conformar una comunidad poltica cohesionada. Son bienes que se producen por la va de la autoridad y pueden ser exigidos ante el poder poltico, que est obligado a atenderlos. Desde sus orgenes, las Administraciones pblicas se legitiman por la necesidad de producir estos bienes y, por el contrario, pierden su crdito cuando no lo hacen. La retirada de las responsabilidades pblicas y el consabido adelgazamiento del Estado en la produccin de los mnimos de justicia no sealan ningn futuro para una sociedad ms humana.

No es casual que los recientes estallidos violentos de las periferias francesas vayan precedidos de la reduccin sustancial de los gastos sociales: de las ayudas para las asociaciones cvicas de barrio deportivas,. Los mximos de felicidad Con ser irrenunciables, los bienes de justicia no bastan. La vida humana necesita de unos prstamos y de unos bienes para conformarse humanamente. Quin puede exigir esperanza, consuelo, nimo, identidad, reconocimiento, confianza o participacin? La participacin es productora de realizacin personal y comunitaria y crea de este modo la esfera de la felicidad, que se producen en los espacios comunitarios donde se cultivan y sealan fines y valores, utopas y esperanzas, protestas y desencantos, pero tambin comportamientos fanticos y brbaros.

Los mnimos de justicia son la felicidad social, lo que hace decente y feliz a una ciudad. Slo se es feliz si nos integramos en proyectos compartidos. La vida de cada uno en la ciudad es impulso a salir de s mismo, a no poder vivir slo en s, a ampliar el nosotros humano.

No podemos limitar la ciudadana y el reconocimiento de la dignidad a los que pertenecen al grupo, ni limitar la solidaridad a los semejantes. La ciudadana se hermana de este modo con la solidaridad, que nos convierte en intrnsecamente valiosos como persona, que debo proteger y ser protegido, que debo cuidar y ser cuidado.

Universidad de Málaga/Universidad de Cádiz/Universidade de Lisboa

La felicidad no se encuentra en la semejanza; las experiencias, que estructuran la vida feliz son las de interrupcin, ruptura, discontinuidad, creatividad. La ciudad no es el encuentro con el semejante sino el encuentro con el Otro; No nos hace feliz lo que es igual sino el ansia de lo totalmente otro, el encuentro con la Diferencia, el encuentro con lo no posedo, la presencia del Rostro. Todos somos responsables de todos, no termina mi responsabilidad en las fronteras de mi familia, de mi ciudad o de mi pas.

Lo que nos liga es nuestra comn humanidad. No se produce ni se distribuye igual el cario que las pensiones, la amistad que la propiedad de la tierra, la esperanza que el subsidio de desempleo, el consuelo que la educacin. Ha habido muchos intentos por identificar esos bienes tan plurales.

Joaquin Roca PARTICIPACIÓN Y CIUDADANÍA EN EL SIGLO XXI | Ciudadanía | Globalización

Nacen de este modo la esfera de la justicia, la esfera de la libertad y la esfera de la realizacin personal. Cada una de estas esferas se somete a lgicas diferentes y promueve actores diferenciados, pero los tres son indispensable para construir una sociedad humana.

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